La evaluación del profesorado universitario: tendencias en Iberoamérica

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

La evaluación del profesorado universitario: tendencias en Iberoamérica

 

University faculty evaluation: Iberoamerica trends

 

 

Katty Johanna Loor Ávila, Marcos Ramón Gallegos Macías, Mercedes Monserrate Intriago Rodríguez, Ximena Guillén Vivas

Universidad San Gregorio De Portoviejo. Ecuador.

 

 


RESUMEN

Introducción: la evaluación del profesorado universitario en Iberoamérica es motivo de un profundo debate por la importancia del impacto en la calidad de la educación superior.
Objetivo: caracterizar las principales tendencias que emergen del análisis de la literatura reciente en el ámbito de la evaluación profesoral universitaria en Iberoamérica.
Métodos: se procedió en primera instancia a una identificación de material bibliográfico mediante una revisión sistemática de artículos obtenidos de la búsqueda en Google Académico a partir de palabras claves definidas por los autores y luego a un análisis de contenido de los estudios seleccionados, incluyendo estudios clásicos dedicados al tema.
Resultados: del estudio emergieron cuatro grandes tendencias que permitieron a los autores definir elementos de juicio sobre el tema objeto de análisis.
Conclusiones: se precisan desafíos consustanciales a la mejora de la calidad del proceso de la evaluación profesoral.

Palabras clave: profesor universitario; Iberoamérica; desempeño docente educación superior; calidad educación superior.


ABSTRACT

Introduction: evaluation of university professors in Ibero-America justifies a profound debate about the importance of impacting higher education quality.
Objective: to characterize the main trends emerging from the analysis of recent literature within the field of university professorial evaluation in Ibero-America.
Methods: we started first with the identification of bibliographic material through a systematic review of articles obtained from the Google Scholar search engine using keywords defined by the authors. Then, we carried out an analysis of the content related to the chosen studies, including classic studies about to the subject.
Results: four major trends emerged from the study, which allowed the authors to define elements of judgment on the subject under analysis.
Conclusions: consubstantial challenges are required to improve the quality of the teacher evaluation process.

Keywords: university professor; Ibero-America; teaching performance; higher education; higher education quality.


 

 

INTRODUCCIÓN

Las reflexiones, cuestionamientos y acciones que genera la evaluación del profesor de educación superior transcienden el entorno institucional, hecho que adquiere relevancia en la sociedad del siglo XXI.

La evaluación profesoral es un proceso multidimensional con diversidad de procedimientos que giran en torno a la búsqueda de la calidad desde diferentes enfoques. Sin embargo, a pesar de la existencia de políticas y marcos regulatorios persiste un vacío que impide la cristalización del ideal que persiguen todas las instituciones de educación superior-IES independientemente de los contextos donde se erigen. De ahí que el tema permanece en el centro de las discusiones y debates para superar las exigencias que demanda la sociedad en lo concerniente a la escasa formación y el nivel académico de los docentes, realidad latente en Iberoamérica que da a lugar a que los procesos de selección y promoción del profesorado no hayan logrado cubrir las exigencias de los estándares de calidad necesarios para la búsqueda de la excelencia académica.

En este contexto, un referente importante es la experiencia de Ecuador que ha sido reconocida en varios países de la región, ya que a través de la expedición del Mandato Constituyente No. 14 se propició la depuración y mejoramiento de las instituciones de educación superior, cuyo fin era medir los niveles de calidad en el desempeño de las universidades. Esta resolución como parte de las políticas públicas dio lugar a una compleja trayectoria hacia la excelencia académica, principio que regula la normativa del sistema de educación superior, donde uno de los problemas visibles era la calidad de los profesores.1

Los autores motivados por la necesidad de profundizar en el tema propuesto, se plantea: ¿Cuáles son las principales tendencias que se expresan en la literatura científica en el ámbito de la evaluación profesoral universitaria en Iberoamérica? De este modo, el objetivo consiste en caracterizar las principales tendencias que emergen del análisis de la literatura reciente en el ámbito de la evaluación profesoral universitaria en Iberoamérica.

 

MÉTODOS

El método utilizado en el presente estudio responde a la revisión sistemática como proceso observacional-analítico que sintetiza resultados con visión crítica de los autores.

Se inició con una búsqueda en la base de datos de Google Académico a partir de las palabras claves: evaluación desempeño profesoral universitario y evaluación profesoral universitaria, definidas previamente por los autores expertos en la temática.

La revisión sistemática de bibliografía inicialmente preseleccionó 30 artículos publicados desde el 2004 referidos a la región iberoamericana, los cuales fueron examinados para determinar mediante el criterio de exclusión "artículos que no contribuyen al objetivo del trabajo" aquellos que no serían parte del estudio. A partir de este análisis fueron seleccionados 21 artículos que cumplieron el criterio de inclusión, "contenidos pertinentes y relevantes".

Con la identificación de contenidos esenciales e información sustantiva del material seleccionado, se realizó la respectiva reducción de contenidos que permitió determinar las tendencias en Iberoamérica y su respectiva caracterización. En última instancia, de la discusión surge el posicionamiento de los autores en calidad de expertos, que se definen en varios criterios bajo el término de consideraciones finales.


TENDENCIAS EN LA EVALUACIÓN DEL PROFESORADO UNIVERSITARIO

Desde estas perspectivas en la evaluación profesoral se identifican cuatro macro elementos que se constituyen en los referentes de análisis de la presente investigación, el primer de ellos abarca la influencia del marco normativo en la relación con el factor económico y la calidad como principio del quehacer docente. El segundo muestra la complejidad que se presenta en la función docente; el tercer macro elemento hace referencia a los enfoques de la evaluación de acuerdo a las funciones sustantivas y por último el proceso metodológico de la evaluación del profesor universitario.

La educación superior centra su accionar en el principio de la calidad, elemento fundamental donde se enfocan los procesos de: docencia, investigación y gestión, donde es el profesor actor principal del quehacer universitario. Son muchas las experiencias en diversos países que a través de varios estudios han intentado aportar claridad al polémico proceso de la evaluación del profesorado universitario.


1. Incidencia del marco normativo en la evaluación

La evaluación en la educación superior es un fenómeno que se convierte en motor de transformación de la sociedad ligado a la búsqueda de la calidad y excelencia cuya premisa se basa en normativas, políticas y acciones que permiten la regulación de sus procesos. Ante la complejidad que muestra la finalidad de la evaluación en el sistema de educación superior, cabe establecer elementos relevantes que determinan la visión de las tendencias en la evaluación del profesor universitario, por una parte el control se revela como requerimiento externo y por otra el fin formativo como ideal. (Fernández y Coppola, 2010) (Rueda, 2008) (Montoya, Arbesú, Contreras, Serrato, 2014) (Borges Ld, Rubio DY, Pichs LA, 2016) (Salazar, 2008) (Tejedor y Jornet, 2008) (Polo-Vega, 2013) (Escudero, Pino, Rodríguez, 2010) (Díaz Sobrinho, 2004).

Estudios realizados2 en Chile, Argentina y México demuestran que existe mayor nivel de desarrollo en políticas públicas relacionadas con la acreditación institucional surgidas como consecuencia de la necesidad de regulación del funcionamiento de las instituciones de educación superior. En la mayoría de los países investigados la evaluación de la docencia universitaria surge como requerimiento de la evaluación institucional.

Las posturas de los autores que preceden permiten identificar que las nociones de la evaluación docente guardan estrecha relación con evaluaciones externas y acreditación institucional, de ahí que esta logra situarse como parte de las políticas internas para potenciar los procesos de aseguramiento de la calidad. Por otra parte, pretende impulsar el desarrollo del talento humano en el ámbito profesional y carrera docente a través de programas en su mayoría de financiamiento externo. En última instancia se concibe como una actividad que contribuye al mejoramiento del proceso de enseñanza y aprendizaje.

Los aspectos referidos muestran que a pesar de la evolución identificada en los diferentes estudios analizados, así como las reformas implementadas en los sistemas de educación superior, el enfoque se desplaza a segundo plano con la esencia de las disciplinas como elemento base de la función docencia en la evaluación del desempeño profesoral.

Dentro de esta tendencia surgen dos elementos importantes estrechamente relacionados que precisan de un análisis orientado a determinar la participación del sector externo y por otro lado la noción de la calidad como principio de la educación superior:

a. Respuesta a exigencias externas: factor económico.

El sector externo a través de varios entes tiene un papel vinculante en el campo de ejecución de la evaluación profesoral dentro del sistema de educación superior, pero ¿Cómo se manifiesta en algunas universidades de Iberoamérica? ¿Cuáles son los límites y áreas de intervención a su alcance?

El abordaje de la relación entre agentes externos y las políticas institucionales relacionadas con la evaluación profesoral requiere identificar la articulación entre los organismos de control y los programas de compensación salarial que predominan en las instituciones públicas de educación superior (Fig.). Resulta sobresaliente el caso de México debido a que destaca la relación directa de la evaluación docente con programas de compensación salarial, según un estudio3 realizado en las universidades de la región Metropolitana, se muestra que las acciones de evaluación del desempeño docente son parte de los programas de compensación salarial, productos de investigación y formación de posgrados promovidos en algunas instituciones que se relacionan con agentes externos o políticas públicas.

Entre las publicaciones que sustentan esta tendencia existe un estudio comparado4 realizado en los países de México, Colombia y Chile, cuyo principal resultado es que el vínculo entre evaluación de producción, financiación y remuneración si bien conlleva un aumento en el volumen de producción, no necesariamente acarrea una mejora en la calidad de la investigación ni de la docencia universitaria.

En la conceptualización de la evaluación docente existe separación entre la evaluación de la producción académica por una parte y la evaluación de la docencia por otra parte, con prevalencia para efectos de jerarquización y remuneración en la producción investigativa sobre los indicadores de calidad de la docencia.

El propósito de la evaluación profesoral tiene como elemento común la asociación con las asignaciones de presupuesto en instituciones públicas, y específicamente en Chile y Colombia el sistema de evaluación docente responde a exigencias de organismos de acreditación para controlar la proliferación de universidades particulares.

En definitiva los límites y áreas de intervención se centran en la articulación directa entre exigencias externas y compensación económica como el común denominador que predomina en la evaluación profesoral cuyo mayor énfasis se fija en el accionar de las universidades públicas y su cumplimiento ante los organismos de control, este hecho conlleva a que se diluya el real objetivo del proceso de evaluación.

b. Factor calidad en la evaluación docente: reto de la educación superior

En la búsqueda de la calidad existe un entramado complejo de elementos que denotan su relevancia en las IES, de manera general la calidad es concebida como un reto que permite potenciar las condiciones de competitividad en el mundo globalizado para la consecución de mejores estándares de desarrollo a todo nivel. A continuación se abordan algunas precisiones:

Es importante referir el trinomio calidad-evaluación-acreditación 5 ya que la evaluación del profesorado universitario tiene su origen en un sistema de evaluación institucional que contribuye al fortalecimiento del principio de calidad que sustenta la normativa de educación superior, y se constituye en uno de los principales retos y factor relevante en la gestión universitaria. A pesar de que la mayoría de las instituciones de educación superior establecen que la evaluación docente tiene carácter formativo, la aplicación del proceso evidencia otra realidad.

En un estudio6 (Salazar, 2008) realizado en 25 universidades públicas de Chile, se evidencia que todas las instituciones coinciden en declarar la mejora como fin último de la evaluación docente practicada, hecho que conlleva a reflexionar sobre la articulación de la calidad con la pertinencia del quehacer docente como aspecto de especial relevancia que representa al profesor como talento humano calificado para cumplir con su misión social.

Según Tejedor7 las prácticas evaluativas sin lugar a dudas se basan en la aplicación del ciclo de la mejora continua como instrumento estratégico para la gestión de la calidad,8 donde las fases: planificación-acción-comprobación-revisión se adaptan al contexto de la comunidad académica y social de la universidad.

A partir del análisis de experiencias en universidades españolas se destaca la misión que cumple la Agencia Nacional para la Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA) como reguladora del sistema de educación superior; sin embargo, persiste cierta visión reduccionista de la evaluación como barrera para introducir en las instituciones políticas de calidad que, lógicamente, va a necesitar la implicación de los profesores.9

Los autores citados concuerdan en la estrecha relación que existe entre el aseguramiento de la calidad y el nivel de desempeño del profesorado universitario, donde surge la noción de productividad con diversas limitaciones para su medición especialmente en el campo del quehacer docente. Las referencias analizadas permiten determinar que la calidad de la actividad docente requiere el establecimiento de elementos conceptuales y definiciones claras del verdadero significado de la docencia, en la cual el profesor es uno de los actores responsables de la calidad, por lo que la evaluación de su desempeño se transforma en un aspecto sustancial para la mejora continua y la toma de decisiones inherentes al ámbito institucional y del sistema de educación superior.

La calidad sigue siendo un fin en el proceso de evaluación profesoral, más no representa el mecanismo de transformación que intenta afianzar los procedimientos y acciones para transcender el mero cumplimiento hacia el verdadero desarrollo del quehacer docente que responda a los requerimientos sociales.

La posición de los autores del presente trabajo coincide en destacar la dualidad autonomía-regulación analizada por Díaz Sobrinho10, cuya relación es compleja, con carácter no excluyente, ya que en todo sistema de educación superior es necesario mantener la autonomía universitaria que se transmite en las normativas; sin embargo, la regulación mediante la intervención de órganos externos requiere su nivel de aporte para la consecución de los fines sociales que persigue la educación. Por consiguiente la regulación es la base para lograr avances en la permanente búsqueda de la calidad del desempeño del profesor universitario cuya construcción colectiva debe considerar los valores que la sociedad exige.


2. La complejidad de la evaluación docente en el nivel superior

En virtud que el proceso de evaluación docente tiene como finalidad conocer hasta qué punto se cumple con el objetivo de su labor para la toma de decisiones pertinentes, requiere de: esfuerzos, planificaciones, recursos técnicos, talento humano, marco legal, ubicación temporo-espacial y otros elementos, que resulta indiscutible negar que este proceso es complejo. Abordar el tema nunca será suficiente.

"Lo sustancial en la evaluación de la docencia universitaria es la mejora del profesor y de la institución…"11 criterio que aparece de forma explícita o implícita en normativas, postulados y documentos referidos a la evaluación docente como un imperativo de las universidades, pero que en ocasiones se queda en intenciones y como el mismo autor expresa refiriéndose al insipiente desarrollo de la evaluación de la docencia en México, Colombia y Chile, esta es concebida como instrumento de control y regulación.

Lo expuesto es una realidad que está relacionada con la postura del evaluado en este caso el docente, no asume la verdadera intención del proceso por múltiples razones, entre ellas las políticas que están direccionadas al control o rendición de cuentas, el eje central está referido a competencias cognitivas dejando al margen aspectos que configuran su desempeño.12

La literatura seleccionada para el presente análisis y que contextualizan realidades de diferentes países de Iberoamérica, muestran que no son precisamente: los años de experiencia, el género, el nivel académico, la categoría docente y otros aspectos por el estilo, los factores determinantes de la calidad del docente13 lo cual da lugar a concebir la complejidad del proceso desde la relación que se genera entre todas las variables que intervienen en él, las que definen la calidad del docente.

El rol docente a criterio de los autores está matizado y configurado por una diversidad de elementos, entre otros se destacan: su entorno personal, laboral, profesional, las herramientas con los que apoya su labor, los recursos internos y externos que dispone además del escenario donde desarrolla su actividad docente, el dominio disciplinar y pedagógico, la relación con sus pares, colectivos, estudiantes y autoridades, marco legal, la realidad institucional, la motivación y cultura del evaluado… listar sería una tarea interminable, de ahí que la evaluación docente, desde donde se analice, es un fenómeno multidimensional y complejo para obtener resultados que permiten la toma de decisiones asertivas.

La evaluación del docente universitario por las múltiples dimensiones que intervienen en ella debe desarrollarse en un marco formativo, para que el fin primero y último deje de ser punitivo, castigador, coercitivo, represivo, de control o simplemente de rendición de cuentas y propenda al mejoramiento del perfil del profesorado, uno de los recursos más importante con el que cuenta la educación superior.

Hay que superar la tendencia actual de restringir la acción evaluadora a elementos formales, cuadros listados, a datos numéricos14 y mantener el enfoque orientado hacia la calidad desde el fortalecimiento pedagógico y profesional de los profesores.

La necesidad de pasar a valorar lo medular de la condición docente con todas sus implicaciones es imperiosa que responda al término calidad y especialmente a mirar al docente no como objeto sino como sujeto de evaluación, porque la enseñanza "no es sólo una actividad pensada, sino también situada y vivida; si no sólo comporta racionalidad, sino también dosis importantes de intuición, creatividad, experiencia, sabiduría, conocimientos implícitos".9

Los aspectos generalmente evaluados en la actividad académica del profesor15 están relacionados a la ejecución de actividades del plan de desarrollo institucional y referido a los bienes, productos y servicios que genera.

Los autores identifican y sintetizan de las obras analizadas (Tejedor, 2008) (Ortiz, 2009) (Caballero, 2010) (Silva, 2008) (Montoya, 2014) (Escudero, 2010) criterios que valoran en la evaluación docente (tabla):


La evolución de la evaluación del docente en todas sus dimensiones la catalogan en un proceso complejo,13 que no termina de definirse justamente porque la realidad donde se genera es dinámica y responde a factores externos. Del análisis que hace el autor emergen aportes al presente trabajo sobre los aspectos que se deben considerar en la evaluación que están referidos a:

1. Entusiasmo manifestado en su trabajo.

2. Dominio y conocimiento de la disciplina que imparte.

3. Comportamiento ético de los docentes, relación y preocupación por los estudiantes.

4. La evaluación y al uso que de ella se hace.

5. Elementos conceptuales y metodológicos que utiliza el profesor.


A partir de estos aspectos se precisa que la evaluación del profesorado universitario, independientemente del contexto en el que se realice, se debe considerar un marco de referencia ideal con criterios desagregados en indicadores cualitativos y/o cuantitativos, que se conviertan en estándares mínimos para develar la complejidad de la que está revestida la propia evaluación.

Ante estas implicaciones, cabe el cuestionamiento: ¿Cuáles son los aspectos mínimos a considerar en la evaluación?

Los autores del presente trabajo precisan: La evaluación de la función docente es en sí misma sinónimo de complejidad debido a: múltiples acciones, momentos, fines, dimensiones que aborda, despliegue de esfuerzos y especialmente la influencia que ejerce la cultura y los mecanismos conscientes e inconscientes que se generan en quienes intervienen en ella.


3. Orientación de la evaluación a las funciones sustantivas en la evaluación del desempeño del profesor universitario

La tarea de valorar integralmente la docencia, investigación y extensión se ha convertido en un gran reto, en su ejecución asoman debilidades que son semejantes en la mayoría de los países iberoamericanos. Cada institución evalúa la docencia de acuerdo a lo que concibe como calidad, más la investigación es una actividad obligatoria para la adquisición de reconocimiento económico y prestigio en la carrera docente; sin embargo, la extensión universitaria es asumida como una actividad tácita en la docencia e investigación. (Fernández, Coppola, 2008) (Jara, Díaz, Zapata, 2015) (Aponte, 2007).

En la literatura revisada se identifican aspectos relevantes en cada una de las funciones sustantivas de la educación superior:

  • Docencia

    Se evalúa la gestión docente más no la efectividad docente.

    En un estudio realizado a 120 docentes sobre el desempeño de los profesores universitarios se puso en manifiesto que "La calidad del desempeño docente está más en relación con sus aptitudes y actitudes (formación pedagógica, capacidad de motivar, de enseñar y de relacionarse con los alumnos) que con los conocimientos que posee de la materia".15

    Mirian Ochoa cuestiona también la evaluación de la docencia a tal punto que indica "Para indagar sobre las cualidades y la efectividad de un profesor, hay que ir más allá del instrumento, de lo mecánico y burocrático, y valorar las diferentes interacciones que se dan en las prácticas de los profesores" acertadamente agrega que es necesario mirar los contenidos del programa, organización de las actividades académicas, y cómo se miden los aprendizajes de los alumnos.14

    Otro estudio que amerita citar y que aporta a esta tendencia es el aplicado a 30 docentes de universidades de Argentina y México, donde se menciona la confusión que existe cuando se mezclan aspectos administrativos y didácticos, puntualmente cuando se realizan encuestas a estudiantes. Los autores exponen que es necesario plantearse ¿qué evaluar? si al docente, a la gestión docente o a la función docente, el primero se refiere al perfil académico del docente títulos, capacitaciones, méritos; la gestión docente según los autores hace referencia a "si el docente es puntual o no"; "si entrega el programa", "si el docente expone bien su clase" o "si se entienden los contenidos que explica", "si usa distintos recursos"; por otro lado la función docente trasciende al desempeño docente y a la evaluación de la docencia al concebir al docente como un sujeto que realiza múltiples actividades en la universidad. El control de la gestión aportará datos sobre asistencia, presentación de programas, cumplimiento en la evaluación de informes y temas similares, pero no podrá proveer información relativa a la apropiación del conocimiento por parte de los estudiantes.16

    Los autores del presente trabajo coinciden con el criterio que cada institución plantee instrumentos (encuestas, cuestionarios, entrevistas, visitas in-situ) con ítems claros y medibles que permitan valorar si el proceso enseñanza-aprendizaje se ha realizado con calidad y así obtener resultados precisos que puedan ser analizados objetivamente para la toma de decisiones académicas.

  • Investigación

    La función investigación se mide fundamentalmente por la producción científica.

    La valoración de la investigación como parte de las funciones sustantivas del nivel superior está sujeta a varios factores, tales como: si la universidad está inclinada solo a la docencia o a la investigación, condiciones de la carrera docente y tiempo de dedicación, entre otros. En las normativas se incluyen disposiciones para que el docente dedique tiempo a la producción de artículos y obras que elevan su nivel académico y el de la institución, para cumplir con exigencias de los organismos externos reguladores de la calidad. (Galán, González, Rodríguez, 2014) (Jara, Díaz, Zapata, 2015).

    Los autores de un estudio realizado en España indican que en la evaluación profesoral el mayor peso recae en las publicaciones representadas en una escala del 65 % al 70 %, con un claro acento en los artículos indexados con factor de impacto, el resto de méritos de investigación valorables se refieren fundamentalmente a la participación en proyectos de I + D, movilidad y transferencia de resultados de investigación.17 El mensaje en los reglamentos institucionales es claro y directo a mayor publicación mejor el reconocimiento de la comunidad académica, mejor remuneración y éxito del profesor universitario.12

    Esta tendencia induce a cuestionamientos sobre el rol de la investigación en el quehacer docente, ¿responsabilidad? ¿necesidad? ¿imposición? ¿eje de la función docente? En consecuencia es conveniente que las instituciones establezcan normas claras para que el docente no se concentre en la cantidad de publicaciones sino en su calidad, con criterios motivadores y no coercitivos para potenciar la producción investigativa pertinente.

  • Extensión

    La evaluación de la extensión universitaria está inmersa en la evaluación de la docencia e investigación.

    La literatura revisada presenta limitada información sobre la evaluación de la función extensión. En algunas universidades esta función se involucra de manera tácita en los resultados e impacto de la investigación y en otras de Iberoamérica la evalúan desde un enfoque institucional mas no inmersa como indicadores en la evaluación del profesor. (Aponte, 2007) (Ortiz, Morales, 2011).

    En un taller realizado con directivos de Universidades y encargado de la extensión universitaria se plantea la pregunta "qué percepción tienen de la función extensión" ante lo cual manifestaron: la función extensión es un efecto que se da por la articulación de la docencia y la investigación, por tanto la institución que haga bien las funciones de docencia e investigación en forma articulada, hará automáticamente bien una extensión/proyección/interacción.18

    Para que la extensión sea en realidad una función sustantiva de la universidad, debe ser un espacio real de comunicación entre esta y la sociedad, los estudiantes deben asumirlo como un espacio para el enriquecimiento del saber, el disfrute y la crítica de la cultura en sus manifestaciones éticas, materiales, estéticas, científicas y tecnológicas.19

    Es importante compartir con los lectores la experiencia del Ecuador, donde la vinculación con la sociedad (Extensión) es abordada en los procesos de evaluación externa como un criterio institucional; sin embargo, en algunas instituciones es valorada dentro de la evaluación de la docencia.

4. Proceso metodológico de la evaluación del profesor universitario

La metodología subyace de normativas y de cómo la institución conciba la calidad docente, el reto es implantar una metodología dinámica que no quede atrapada en la "tradición" y "burocracia", cuyo objetivo principal sea siempre la mejora continua del acervo docente. Así mismo es conveniente que la metodología sea socializada con profesores y estudiantes, esto fortalecerá la confianza de la comunidad universitaria en los procesos implementados. (Fernández, Coppola, 2008) (Ortiz, Morales, 2011) (Caballero, 2013).

En un estudio realizado en universidades de países Iberoamericanos se evidencia la variedad de metodologías implementadas, entre las más usuales están: las encuestas de opinión a alumnos, encuestas a profesores; la evaluación por pares, las autoevaluaciones, el uso de portafolios y diarios académicos; el resultado de los rendimientos de los alumnos, evaluaciones e informes de las autoridades de las instituciones; la evaluación de expertos, los resultados de investigaciones.11

En las distintas concepciones y formas de implementación de los procesos de evaluación, también se definen diferentes roles para los distintos actores de la comunidad educativa: docentes, alumnos, directivos, evaluadores y expertos, agencias y la sociedad, así mismo los autores aseguran que la tendencia en estos países se centra en el uso de datos cuantitativos para la evaluación del desempeño docente, práctica que es criticada por docentes y especialistas en la materia.20

En la Universidad de Granada se realizó una investigación sobre el nivel de satisfacción de los profesores en la evaluación docente, fueron varios los aspectos a encuestar, entre ellos constaba "el nivel de satisfacción en cuanto al método y los criterios utilizados en la evaluación del profesor", resultados que arrojaron un 32 % satisfechos en cuanto a criterios de Docencia y un 52 % satisfecho con los criterios de investigación.21

Un pilar relevante para que la planificación, ejecución y obtención de resultados de la evaluación del profesor tenga el éxito deseado, es sin duda la metodología, con procesos claros, roles de actores, componentes e instructivos armonizados, que debe ser socializada con los diferentes actores especialmente con docentes y estudiantes, además tiene que ser construida en base a sugerencias de los involucrados.

En el análisis realizado se identifica un predominio de cuestionarios a docentes, estudiantes y directivos en la recolección de información.

 

CONSIDERACIONES FINALES

Desde la visión de los autores, con experiencia en el tema, se generaron cuestionamientos basados en el análisis de las tendencias emergidas en el presente estudio: incidencia del marco normativo en la evaluación; la complejidad de la evaluación docente en el nivel superior; orientación de la evaluación a las funciones sustantivas en la evaluación del desempeño del profesor universitario y proceso metodológico de la evaluación del profesor universitario.

La consolidación de las tendencias visibiliza la necesidad de un cambio sustancial en el proceso de evaluación del profesor universitario que determina las siguientes precisiones a modo de desafíos:

  • Participación consciente del docente en la evaluación como premisa y necesidad para el cambio y la superación del modelo autoritario punitivo para lo cual es necesario que esta sea integradora y dinámica, a fin de que no se quede atrapada en la costumbre o como un simple cumplimiento sino que se constituya en un proceso revestido de compromiso social.

  • La evaluación docente debe actuar como un potente instrumento de cambio para lo cual los elementos estructurales y coyunturales desde la normativa hasta las acciones del proceso tienen que estar impregnados del saber ser del docente.

  • La dignificación del docente exige la profesionalización de su labor a través del progreso continuo de las competencias profesorales para cumplir con las exigencias de la sociedad.

  • La evaluación profesoral debe contribuir efectivamente al desarrollo institucional, al crecimiento profesional y personal de los docentes a través de su participación consciente para el reconocimiento de la calidad como principio rector del proceso.


Finalmente, construir un modelo referencial de evaluación sistemático y democrático en armonía con las funciones sustantivas y una valoración equilibrada para no caer en un proceso meramente técnico que sobrevalore una determinada función sobre las otras, para develar el rol de las universidades en la sociedad, es el mayor desafío que enfrenta la educación superior.


Conflicto de intereses

Los autores declaran no existen conflictos de intereses.

El presente trabajo se desarrolló con la participación igualitaria de los autores durante todas las etapas de la investigación, con responsabilidad y objetividad.

 

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Recibido: 30 de junio de 2017.
Aprobado: 17 de octubre de 2017.

 

 

Katty Johanna Loor Ávila. Universidad San Gregorio de Portoviejo. Ecuador.
Correo electrónico: kjloor@sangregorio.edu.ec





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