Una aproximación a los valores éticos consensuados por la sociedad cubana

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Una aproximación a los valores éticos consensuados por la sociedad cubana

 

An approach to consensual ethical values of the Cuban society

 

 

Prof. María del Carmen Amaro Cano

Facultad Ciencias Médicas "General Calixto García". La Habana, Cuba.

 

 


RESUMEN

En diferentes sociedades del mundo actual se ha agudizado la tendencia que ha preocupado a muchos sobre lo que se ha denominado "crisis de los paradigmas sociales y humanistas" o "crisis de valores". En Cuba, durante todo el primer quinquenio de este siglo XXI se ha hablado mucho acerca del tema en distintos escenarios y con auditorios diferentes. Varios han sido los cuestionamientos: ¿la crisis de valores morales ha afectado a todos los grupos etarios? ¿Cuáles son los valores éticos realmente consensuados por la sociedad cubana del siglo XXI? ¿Qué antivalores están coexistiendo con ellos? A partir de una revisión bibliográfica no exhaustiva se decidió realizar un estudio exploratorio, de corte transversal, con 5 grupos poblacionales, clasificados por grupos etarios, a quienes se aplicó una metodología cualitativa, haciendo uso de las técnicas de grupo focal y proyectiva; se garantizó el anonimato del ofrecimiento de la información primaria. Se entendió por consenso cuando el 75 % o más de los participantes coincidían. En este caso las virtudes que declararon admirar más son: la sinceridad y la generosidad, en tanto los defectos que no toleran en los demás son: el egoísmo y la mentira; mientras que los valores percibidos son: la solidaridad y la justicia; los antivalores percibidos son: el egoísmo y la doble moral. En consecuencia se propone un plan de acción para fortalecer valores éticos sociales y construir valores éticos profesionales con los estudiantes y jóvenes profesionales de las ciencias de la salud.

Palabras clave: valores éticos sociales, consenso.


ABSTRACT

In today's world, various societies have witnessed the increasing tendency to the so-called "crisis of social and humanistic paradigms" or "crisis of human values" over which many people are concerned. Much was said about this topic in several settings and with different participating audiences during the first five-year period of this century in Cuba. The questionings are varied: the crisis of moral values has reached all the age groups? What are the really consensual ethical values of the Cuban society in the 21st century? What are the anti-values that coexist with them? Based on a literature review although not exhaustive it was decided to perform a cross-sectional exploratory study with 5 population groups classified into age groups; they were applied a qualitative methodology by using focal group and projective techniques and anonymous provision of primary information. Consensus was understood as 75 % of participants or more agreed upon the considered topics. The virtues that were stated as the most admired ones were sincerity and generosity and the most intolerable defects were selfishness and lie whereas the most perceived values were solidarity and justice and the perceived anti-values were selfishness and double-standard. Consequently, a plan of action was submitted to strengthen social ethical values and to build professional ethical values in the students and the young professionals of the health sciences.

Keywords: social ethical values, consensus.


 

 

INTRODUCCIÓN

En diferentes sociedades del mundo actual se ha agudizado la tendencia que ha preocupado a muchos sobre lo que se ha denominado "crisis de los paradigmas sociales y humanistas" o, simplemente, "crisis de valores", que pone en peligro al objetivo principal de la educación de los seres humanos que les toca vivir en este siglo XXI, que debe consistir en desarrollar todos sus dotes, tanto físicas, como intelectuales y especialmente morales.

El sentido de respeto a la dignidad humana, el amor a la humanidad, el respeto y el amor al trabajo creador, deberán ser entonces las cualidades morales insoslayables para el hombre del futuro, si aspira a vivir, amar, crear en paz. De ahí se desprenderá el espíritu de libertad, justicia y solidaridad que pudiera contribuir decisivamente al progreso económico y social.

Los valores son las necesidades más significativas de los seres humanos, surgidas de la propia actividad de producción, reproducción y distribución de sus bienes materiales y espirituales. Esas necesidades más significativas que otras, convertidas en aspiraciones e ideales, son los valores. Unos son económicos, otros sociales, políticos, culturales, religiosos, estéticos, éticos; pero todos son humanos, pues solo el hombre es capaz de valorar, de modo que constituye una redundancia decir valores "humanos". Si lo que se quiere expresar es que se tiene al hombre como valor fundamental tal y como expresara Marx1 entonces debe decirse valores "humanísticos".

A partir de ese valor fundamental, que es el hombre, están otros valores: la dignidad como persona, la vida, la justicia, la libertad, el patriotismo, la salud, la educación, la solidaridad, la honestidad, la honradez, la responsabilidad, entre otros. Los valores siempre tienen un signo positivo. Los que se les contraponen son antivalores.

Los valores son constructos sociales, que se forman en el diálogo entre las personas, con la reflexión y el debate, a los que se añade la emoción, y se asumen al nivel social cuando son consensuados por esa sociedad específica, en un tiempo determinado, aunque algunos de esos valores llegan a constituirse al nivel universal y otros trascienden en el tiempo.

Los valores universales son aquellos "suficientemente seguros y defendibles" porque su cumplimiento es altamente deseable para todos, en todo tiempo y lugar, por ejemplo, la preservación del ambiente o los valores expresados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En la sociedad cubana han prevalecido valores sociales específicos en el período de la colonia, en la república y ahora, en la sociedad socialista. Pero algunos de ellos han sido consensuados por el pueblo cubano, en todos los períodos de la historia, tales como: la conciencia de nacionalidad y soberanía, el amor a la independencia, a la libertad, a la Patria, el respeto a sus símbolos (bandera, escudo, himno) y la solidaridad internacional.

Los valores expresan el perfil de hombre resultante de un contexto cultural y un concepto de nación, teniendo como premisa que el fundamento de la formación del ser humano es el respeto a la dignidad de cada uno, por lo que es, sin tomar en consideración lo que tiene o representa. No por gusto la actual Constitución de la República de Cuba tiene explícito en su preámbulo el sueño martiano: "El culto a la dignidad plena del hombre".

Los valores, en tanto que unidades funcionales cognitivo-afectivas, producen la regulación de la conducta de los seres humanos a partir de la formación de convicciones propias.

Un concepto importante y estrechamente ligado a los valores es el de actitud. Las actitudes son tendencias a disposiciones adquiridas que predisponen a personas de un modo determinado hacia un objeto, persona, suceso o situación y actúa conscientemente a ello. Uno de estos modos es la opinión que es la manifestación pública, por lo general verbalizada, de un sentimiento o creencia. Expresa un valor a una actitud.

Los valores, en tanto que constructos sociales, tienen diversas dimensiones: personales, familiares, profesionales, sociales y su construcción se realiza en los propios escenarios donde los seres humanos realizan su vida material y espiritual (Fig. 1).

Cintio Vitier, un martiano legítimo, expresaba que los valores constituyen el "antídoto contra muchos venenos, una fuerza para resistir adversidades, una capacidad para generar nuevos espacios de creación, libertad y gusto por la limpieza de la vida y promotores en fin del mejoramiento humano".2

Las normas morales sociales son modelos de conducta compartidos por los miembros de un grupo social, a partir de los valores éticos consensuados. Especifican el comportamiento que se considera adecuado o inadecuado en distintas situaciones (por ejemplo, saludar cortésmente al llegar a un lugar, no tutear a personas desconocidas o adultas mayores, esperar turno al solicitar un servicio, guardar silencio en un acto cívico, evitar comentarios ofensivos hacia los demás, no usar palabras obscenas, etcétera).

Las normas morales personales son normas internas, ya que apelan a la conciencia de la persona, son unilaterales porque nadie puede exigirle su cumplimiento, no son coercibles, ya que deben acatarse espontáneamente, y son autónomas, ya que son las propias personas quienes determinan qué deben hacer, por qué lo hacen y qué es lo que hacen efectivamente.

En cualquier civilización las conductas están reguladas por normas que indican cuál es el comportamiento esperado de las personas que conforman esa sociedad. El triunfo de la Revolución, en 1959, logró el consenso de la población cubana acerca de los valores de dignidad, patriotismo, libertad, justicia social, solidaridad, honestidad, honradez y responsabilidad.

En este sentido, la dignidad, entendida como el derecho a ser respetado, se enarboló no solo al nivel individual, sino como nación. Cuba, aunque país pequeño y pobre, tiene derecho a ser respetado por el resto de los países del orbe, sin excepción, ya sean grandes o pequeños, ricos o pobres.

El patriotismo es el respeto y el amor a la Patria y sus atributos. Es el orgullo de ser cubano y la lealtad a su historia. Es la disposición a defender su libertad e independencia plenas.

La libertad, como derecho a elegir libremente la conducta a asumir, siempre que no afecte a terceras personas, se expresa no solo al nivel personal sino también como nación. El pueblo cubano, por amplia mayoría, eligió libremente construir la sociedad socialista.

La conquista de la justicia social constituyó el motor impulsor de la Revolución y desde la toma del poder ha trabajado por lograr la igualdad de oportunidades y acceso para todos en cuestión de trabajo, salud y educación, estableciendo solo diferencias para dar más a los más necesitados.

En cuanto a la solidaridad, implica compartir los bienes que se tiene, tanto al nivel de la familia, del colectivo laboral o comunitario como de la sociedad en su conjunto, y no solo en el plano nacional sino también internacional. En este último caso, en la práctica social de Cuba es saldar la deuda de gratitud con otros pueblos que han sido solidarios con Cuba, desde la primera Guerra de Independencia hasta la actualidad.

La honestidad, acción franca, limpia, veraz y valiente. Ser consecuente entre pensamiento, discurso y acción. Ejercer la crítica franca en el tiempo oportuno y lugar adecuado y ser capaz también de reconocer sus propios errores.

La honradez se expresa en la rectitud e integridad en todos los ámbitos de la vida, muy especialmente en la acción de vivir de su propio trabajo y esfuerzo.

La responsabilidad, entendida como el cumplimiento del compromiso contraído con la sociedad y ante sí mismo y la capacidad de enfrentar las consecuencias inmediatas y mediatas de sus actos.

La crisis económica de los años 90, con la consiguiente afectación de las condiciones materiales de existencia, trajo consigo el evidente deterioro de valores éticos tales como la dignidad, la honestidad, la honradez, la responsabilidad y la solidaridad, así como también implicó un cambio de jerarquía en ellos.

El filósofo cubano, Fabelo Corzo, ha trabajado con gran rigor científico y magisterio apasionado este tema desde 1987 y ha compartido con la comunidad universitaria estos saberes en diversas publicaciones.3-6

La economía del país comenzó a mejorar discretamente a fines de la última década del pasado siglo, pero el deterioro de los valores éticos se mantenía aun a inicios del siglo XXI.

Según diversos autores, entre quienes se encuentra López Bombino, algunos de sus principales rasgos son la crisis de sentido, de expectativas y de proyectos de vida, el crecimiento vertiginoso de conductas marginales, la incoherencia entre el discurso y el comportamiento moral efectivo, el crecimiento del escepticismo, de la indiferencia, de la desesperanza, del afán de lucro, etc.; así como el crecimiento de la simulación, de la doble moral, del formalismo, de la hipocresía y del engaño, falta de comunicación familiar, de modelos, de ejemplos; las exclusiones, la injusticia, la pobreza moral y espiritual, la destrucción del medio ambiente; la destrucción de los valores autóctonos de cada cultura, entre otros.7

En Cuba, durante todo el primer quinquenio de este siglo XXI se ha hablado mucho acerca del tema en distintos escenarios y con auditorios variados. El Partido Comunista de Cuba, la Unión de Jóvenes Comunistas, los sindicatos, las comunidades religiosas, tanto judeocristianas como afrocubanas, las logias masónicas, los grupos de intelectuales y de científicos, las universidades, los centros de estudios sociopsicológicos y otros, se han venido interesando en el tema y han propiciado espacios de reflexión y debate. Algunos de estos resultados se han publicado, otros han quedado en el propio marco de los productores de esos nuevos conocimientos. Entre los publicados, varios proceden de profesionales del sector salud.8-11

En marzo del año 2007, el Partido Comunista de Cuba se dirigió a todas las instancias políticas, gubernamentales y organizaciones de masas, así como los medios de comunicación masiva para hacerles saber que: "Como resultado de la investigación multifactorial sobre  las principales causas y condiciones de la corrupción administrativa en Cuba en la actualidad y dada la importancia de desarrollar acciones coordinadas para su erradicación, el Grupo de Trabajo del Buró Político en el momento del análisis, entre los acuerdos adoptados, orientó elaborar un Programa Director para el reforzamiento de los valores fundamentales en la sociedad cubana actual".

Con este objetivo continúa explicando el comunicado "una Comisión Central presidida por el Partido e integrada por los  ministros de Educación y Educación  Superior, Cultura, Salud Pública, los presidentes del INDER y el ICRT, los cuadros centro de las organizaciones de masa y la UJC y los jefes de las Direcciones Políticas del MININT y el MINFAR, así como los directores de los medios nacionales de comunicación trabajó conjuntamente con más de cien expertos de organismos y centros de investigación durante 5 meses en la elaboración del Programa".12

Asimismo se explica que en las Direcciones Principales del Trabajo Político e Ideológico del Partido para el 2007, aprobadas por el Secretariado del CC del PCC, se indica: "Incorporar en el TPI en los diferentes organismos, organizaciones e instituciones que cumplen función educativa directa e indirecta dentro de la sociedad, las acciones contenidas en el Programa Director para el reforzamiento y la formación de valores en la sociedad cubana para potenciar de manera coherente los factores subjetivos que contribuyan al fortalecimiento y formación de los valores de laboriosidad, honestidad, honradez, responsabilidad, solidaridad e internacionalismo, patriotismo, justicia, humanismo y colectivismo". Se debe trabajar en todos los valores que contribuyan a la formación integral de las nuevas generaciones haciendo énfasis en estos.

En esta etapa se produjo una explosión de artículos científicos que trataban el tema, varios de ellos pertenecientes a profesionales de las ciencias de la salud, compartiendo sus reflexiones con la comunidad científica del sector.13-17

Por su parte, en el sector de educación, especialmente en la Universidad Pedagógica y en las Facultades de Ciencias Sociales y Humanísticas de todas las universidades del país, filósofos, historiadores, sociólogos, psicólogos y pedagogos han dedicado tiempo y espacio al debate acerca de este gran tema, alrededor del cual se han hecho muchos cuestionamientos:

¿La crisis de valores morales ha afectado a todos los grupos etarios?
¿Cuáles son los valores éticos realmente consensuados por la sociedad cubana del siglo XXI?
¿Qué antivalores están coexistiendo con ellos?
¿Cómo actuar para contribuir al reforzamiento de los valores morales personales y ciudadanos?
¿Qué hacer para facilitar la construcción de valores éticos profesionales con los estudiantes de las ciencias de la salud?18-23

 

MÉTODOS

A partir de la revisión bibliográfica de ningún modo exhaustiva, se arribó a la conclusión que podría contribuir al diagnóstico de la situación real existente, partiendo de un estudio exploratorio, de corte transversal, con diferentes grupos poblacionales, clasificados por grupos etarios, con quienes se aplicaría una metodología cualitativa, haciendo uso de las técnicas de grupo focal y proyectiva; se garantizó el anonimato del ofrecimiento de la información primaria.

Como es conocido, la investigación cualitativa o metodología cualitativa es un método de investigación usado principalmente en las ciencias sociales, que se fundamenta en principios teóricos tales como la fenomenología, la hermenéutica y la interacción social, y emplea técnicas de recolección de datos no cuantitativos, con el propósito de explorar las relaciones sociales y describir la realidad tal como la experimentan los sujetos participantes en el estudio. Se basa en la toma de muestras poblacionales pequeñas, por lo que sus resultados no son generalizables, razón por la cual es una metodología mucho más utilizada en estudios exploratorios que de otro tipo cuando se utiliza sola. En la actualidad, la mayor parte de las investigaciones hacen uso de ambas metodologías: cuantitativa y cualitativa, para llegar a saber qué está ocurriendo, cuál es la magnitud del fenómeno, cuántas personas están implicadas, cuáles son sus características; pero también saber cómo y por qué está sucediendo y qué repercusión tienen esos sucesos para las personas implicadas y para la sociedad en su conjunto.

La técnica utilizada en esta investigación, el grupo focal, es una técnica cualitativa de participación grupal que permite un acercamiento al problema no solo desde el prisma del conocimiento, sino también de los sentimientos que mueven a las personas a adoptar determinadas acciones o emitir ciertos juicios de valor. Tienen una aplicación más amplia que las entrevistas individuales en profundidad o a fondo, en especial por la interacción con el grupo que genera respuestas más ricas en profundidad y matices y, por tanto, permite el aporte de ideas originales.24

Los grupos seleccionados intencionalmente fueron:

- Grupo de adolescentes (13 años) que cursan sus estudios en una escuela secundaria de El Vedado.
- Grupo de jóvenes estudiantes de Ciencias Médicas (17-21 años), pertenecientes a los municipios de Habana del Este, Habana Vieja y Centrohabana.
- Grupo de jóvenes profesionales de la salud (30-40 años) de Marianao, Arroyo Naranjo y Plaza de la Revolución.
- Grupo de docentes de las ciencias de la salud de edad mediana (45-60 años) de los municipios Cerro, Diez de Octubre y Boyeros.
- Grupo de adultos mayores matriculados en 3 filiales de la Universidad del Adulto Mayor, de los municipios Playa, Plaza de la Revolución y San Miguel del Padrón (65-80 años).

Investigación acerca de los valores éticos sociales consensuados

El universo y muestra estuvo compuesto por 439 personas. El grupo mayoritario estuvo constituido por los docentes de edad mediana (141) para un 32 % de la muestra, seguidos de los adultos mayores (96), que constituyen el 22 % y luego los jóvenes profesionales (78), para un 18 %; después los adolescentes (73), que representan el 17 % y por último los jóvenes estudiantes (51), para un 11 %. Las mujeres constituyeron mayoría en todos los grupos (70 % o más).

En el caso de los adultos mayores, la mayoría son jubilados (83 %) y solo un 4 % son amas de casa, el resto están contratados o son cuentapropistas. Los adolescentes son todos estudiantes de Secundaria Básica, en tanto que todos los jóvenes estudiantes cursan la carrera de medicina.

En el caso de los profesionales jóvenes, el 50 % son médicos, 45 % son profesionales de salud de otras especialidades, en el siguiente orden: enfermería, tecnología de la salud y psicología. El 5 % son profesionales de ciencias sociales que laboran en el sector salud.

Los docentes, todos de edad mediana, son fundamentalmente médicos (53 %), siguiéndoles en orden las enfermeras (20 %), los estomatólogos (14 %) y el resto, profesionales de las ciencias sociales y de la conducta (13 %) Todos con categoría docente de Auxiliar o Titular (Fig. 2).

Las variables en estudio fueron: virtudes, defectos, valores y antivalores, que fueron operacionalizadas de la siguiente forma (cuadro 1):

La técnica grupal utilizada para la obtención de la información es una técnica proyectiva temática, una forma de cuestionamiento no estructurada e indirecta que anima a los participantes a proyectar sus motivaciones, creencias, actitudes o sentimientos subyacentes con respecto a los temas de interés. Al enjuiciar la conducta de otros, los participantes proyectan, de manera indirecta, sus propias motivaciones, creencias, actitudes o sentimientos.

En esta investigación, la técnica usada se organizó de la forma siguiente:

Un primer momento:

1° Se explicó la conceptualización de las categorías virtud y defecto.
2° Se entregó a cada miembro del grupo una pequeña hoja en blanco, con solo 2 títulos: uno en el anverso (virtudes) y otro en el reverso (defectos).
3° Se les explicó que NO debían firmar la hoja, pues la información que aportarían sería anónima.
4° Se les pidió a los participantes que en un tiempo no mayor de 15 minutos escribieran hasta 3 virtudes de las que más admiraban en sus amigos y hasta 3 defectos que NO toleraran en ellos.
5° Luego del tiempo asignado, se recogieron los papeles y se fueronvolcando en la pizarra los contenidos, realizándose el filtrado de ellos y contabilizando las veces que se reiteraban las mismas virtudes y defectos.
6° Una vez obtenido el dato cuantitativo, se solicitó de los presentes si querían ampliar, profundizar u ofrecer algún criterio cualitativamente diferente a los resultados que se mostraban.
7° Se concluyó que las virtudes admiradas, constituían los valores deseados, reconocidos y asumidos en el plano personal, y los defectos no tolerados eran la expresión de lo que para ellos constituían antivalores, por lo que se infería que no eran defectos propios.

En un segundo momento:

1° Se explicó la conceptualización teórica de las categorías valor y antivalor.
2° Se entregó a cada miembro del grupo una pequeña hoja en blanco, con solo 2 títulos: uno en el anverso (valores) y otro en el reverso (antivalores).
3° Se les explicó igualmente que NO debían firmar la hoja, pues la información que aportarían sería anónima.
4° Se pidió a los participantes que escribieran hasta 3 de los valores morales y hasta 3 antivalores que percibían como existentes en la comunidad social donde se desenvolvían ellos mismos como sujetos sociales.
5° Luego del tiempo asignado, se recogieron los papeles y se fue volcando en la pizarra los contenidos, realizándose el filtrado de ellos y contabilizando las veces que se reiteraban los mismos valores y antivalores.
6° Una vez obtenido el dato cuantitativo, se solicitó de los presentes si querían ampliar, profundizar u ofrecer algún criterio cualitativamente diferente a los resultados que se mostraban.
7° Se llamó la atención acerca de que algunas de las virtudes admiradas (valores deseados, reconocidos y asumidos) no se encontraban entre los valores percibidos en la sociedad actual; sin embargo existía una mayor cercanía entre los defectos no tolerados y los antivalores percibidos como coexistentes.

 

RESULTADOS

Se entendió por consenso, cuando el 75 % o más de los participantes coincidían. En este caso hubo consenso en que:

- La virtud que más admiran es: la sinceridad (85 %), pues la generosidad, que fue la segunda que mayor puntuación obtuvo, solo alcanzó el 66 %.

- Los defectos que no toleran en los demás son: el egoísmo (100 %) y la mentira (82 %).

- El valor percibido es: la solidaridad (100 %), pues la justicia, que fue el segundo con mayor puntuación alcanzada, solo obtuvo el 51 %.-

- El antivalor percibido es: el egoísmo (78 %). El otro antivalor con mayor puntuación es la doble moral, que llegó a alcanzar el 72 % (cuadro 2).

Cuadro 2. Investigacin acerca de los valores ticos sociales consensuados

Grupo

Virtudes

Defectos

Valores

Antivalores

Adolescentes (73)

17%

Sinceridad

Mentira

Solidaridad

Prostitucin

Amistad

Deslealtad

Lealtad

Violencia

Generosidad

Egosmo

-

Egosmo

Jvenes estudiantes (51)

11%

Sinceridad

Chabacanera

Justicia

Egosmo

Compaerismo

Egosmo

Solidaridad

Agresividad

Honestidad

Mentira

Humanismo

Irrespeto

Jvenes profesionales (78)

18%

Generosidad

Egosmo

Solidaridad

Egosmo

Sinceridad

Deshonestidad

Humanismo

Mentira

-

-

Justicia

Doble moral

Docentes adultos medianos (141)

32%

Honestidad

Egosmo

Dignidad

Egosmo

Laboriosidad

Mentira

Honestidad

Doble moral

Generosidad

-

Solidaridad

Corrupcin

Adultos mayores (96)

22%

Humanismo

Egosmo

Justicia

Violencia

Sinceridad

Mentira

Honradez

Indiferencia

Laboriosidad

Deslealtad

Solidaridad

Doble moral

Total (439)

-
-
-
-

 

DISCUSIÓN

Si bien no es posible establecer comparaciones con otras investigaciones sobre la temática, pues cada una de las publicaciones revisadas tiene un enfoque diferente, no es posible dejar de llamar la atención acerca de ciertas similitudes y diferencias entre las representaciones sociales del valor y el antivalor entre los miembros de cada uno de los grupos etarios participantes en la investigación.

Llama la atención de que, con excepción del grupo de docentes de edad mediana, todos los demás (85 %) identifican a la sinceridad, como una de las virtudes más preciadas. Por su parte, la generosidad es otra de las virtudes que, con excepción de los jóvenes estudiantes y los adultos mayores, es identificada por los restantes grupos, aunque sin alcanzar el consenso (66 %).

En cuanto a los defectos que no toleran, todos los grupos coinciden con el egoísmo (100 %), mientras la mentira (82 %) es otro gran defecto para todos, excepto los jóvenes profesionales, aunque estos señalan a la deshonestidad como defecto intolerable que tiene como punto de unión la mentira, la propia definición de honestidad así lo demuestra: "acción franca, limpia, veraz y valiente".

Por su parte, los valores percibidos en la sociedad son la solidaridad y la justicia. Con respecto al primero, todos los grupos coinciden (100 %). En cuanto al segundo, llama la atención que es percibido solo por los grupos de jóvenes estudiantes, jóvenes profesionales y adultos mayores y no alcanza el consenso (51 %). Otro aspecto de interés es que ninguno de los grupos declara al patriotismo entre los principales valores percibidos.

Por último, los antivalores percibidos son: el egoísmo y la doble moral. Con respecto al primero (78 %), es percibido por todos los grupos, excepto los adultos mayores, mientras que la doble moral (72 %), con excepción de los adolescentes y jóvenes estudiantes, es percibida por todos los demás grupos, bien próxima al consenso.

Hasta ahora ha existido la convicción de que algunos de los valores éticos sociales han sido consensuados por el pueblo cubano en todos los períodos de la historia, tales como: la conciencia de nacionalidad y soberanía, el amor a la independencia, a la libertad, a la Patria, el respeto a sus símbolos (bandera, escudo, himno) y la solidaridad internacional y que, especialmente en el período revolucionario, han estado fuertemente presentes el patriotismo, la libertad, la justicia social, la solidaridad, la honestidad, la honradez y la responsabilidad.

Sin embargo, al nivel de la sociedad una apreciación empírica de la autora que no obedece a resultado de una investigación científica social por su parte la conciencia de nacionalidad se ha lesionado con miles de cubanos que han optado por otra ciudadanía, como una forma de mejorar económicamente o tener facilidades para la emigración o los viajes temporales, para los cuales existen aun muchas trabas, tal y como se evidencia en el hecho de que el Consulado de España en La Habana haya recibido 192 400 peticiones de nacionalidad a través de la Ley de Memoria Histórica, otorgándosele a 66 000 personas y quedan pendientes de resolución 119 000 solicitudes.

Otro tanto ocurre con el anhelo de soberanía, que también ha sido afectado, aunque en menor cuantía, por cientos de cubanos que vuelven los ojos hacia el imperio norteamericano como posible "salvador", desconociendo el alerta dado por José Martí a fines del siglo XIX, cuyo certero juicio ha quedado demostrado a lo largo del siglo XX y en estos inicios del XXI con el actuar de los distintos gobiernos estadounidenses. Todo lo anterior lesiona los valores tradicionales de amor a la independencia, a la libertad, a la Patria.

El triunfo revolucionario, que sin lugar a dudas, desde un inicio fortaleció los valores éticos sociales, especialmente el patriotismo, la libertad, la justicia social, la solidaridad, la honestidad, la honradez y la responsabilidad, ha tenido que enfrentar el deterioro de gran parte de ellos desde la última década del pasado siglo XX.

Especialmente erosionado ha estado el valor solidaridad en el plano nacional, con el surgimiento de un antivalor como el egoísmo, percibido por el 78 % de los participantes en este estudio. Otras serias lesiones ha sufrido el valor honestidad, con la existencia de una doble moral, percibida por el 72 % de las personas incluidas en el estudio, que ha incluido a destacadas personalidades públicas; y la honradez, con la aparición y extensión de la corrupción, que tampoco ha tenido límites para afectar a distintos grupos sociales, con diversas ideologías, creencias religiosas y militancias políticas declaradas.

En este sentido, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba y Primer Secretario del PCC, General de Ejército Raúl Castro Ruz, apenas hace un año expresaba: "El mayor obstáculo que enfrentamos en el cumplimiento de los acuerdos del VI Congreso es la barrera psicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad que estamos obligados a rebasar con constancia y firmeza".

Y más adelante señalaba: "… ante las violaciones de la Constitución y de la legalidad establecida no queda otra alternativa que recurrir a la Fiscalía y los Tribunales, para exigir responsabilidad a los infractores, sean quienes sean, porque todos los cubanos, sin excepción, somos iguales ante la ley".25 A todo lo anterior se suma el hecho de que el valor responsabilidad ha dejado de ser protagónico, incluso para muchos directivos estatales en diferentes instancias.

Cumpliendo con la prédica martiana de que "los malos no triunfan sino donde los buenos son indiferentes",26 todo lo anterior ha motivado el interés particular que le ha venido prestando al tema el Partido Comunista de Cuba, como organización rectora de la sociedad cubana, asumiendo la responsabilidad que le corresponde, tomando las medidas pertinentes y, muy especialmente, haciendo un llamado a la conciencia ciudadana para salvar la pureza de la Revolución que, con tanto amor y entrega han forjado distintas generaciones de cubanos y cubanas.

Propuesta de acción:

Si los valores son construidos en sociedad y se forman en el diálogo, con la reflexión y el debate, pero, sobre todo, con el ejemplo, tiene que haber coherencia entre pensamiento, palabra y acción. Tal y como expresara Luz y Caballero: "Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo".27

Educar es convencer cuando se tiene la razón, no vencer a través del poder o de la autoridad. Años de trabajo insuficiente nos preceden. Ahora, ante la real imposibilidad de ocultar las insuficiencias, volver a centrar la atención en los comportamientos es, a todas luces, algo imprescindible en la educación cubana.

En palabras del Apóstol, "el deber del hombre virtuoso no está en el egoísmo de cultivar la virtud en sí, sino que falta a su deber el que descansa mientras la virtud no haya triunfado entre los hombres".28

Resulta pues, imprescindible e impostergable la acción para transformar la realidad como convocara Marx pues de ello depende el futuro de la Patria. En este sentido, la educación tiene que cumplir su objetivo de ennoblecimiento del ser humano, que al decir de José Martí es "la habilidad de los hombres para obtener con desahogo y honradez los medios de vida indispensables en el tiempo en que existen, sin rebajar por eso las aspiraciones delicadas, superiores y espirituales de la mejor parte del ser humano".29

En correspondencia con lo anterior, se propone el procedimiento siguiente:

1. Diagnóstico de los valores percibidos como existentes en cada institución (estudiantes y docentes).
2. Conceptualización de valores (divulgación en murales, sitios web de las facultades, inicio de las clases de las asignaturas pertenecientes a las disciplinas rectoras de las distintas carreras, actividades de Extensión Universitaria y de la FEU).
3. Valores consensuados, es decir, reconocidos y asumidos (espacios de reflexión y debate sobre el tema: primero con los docentes, luego con los estudiantes y, finalmente con ambos grupos).
4. Definición operacional de las formas de conducta asociadas a los valores consensuados (encuesta y criterios de expertos).
5. Declaración de conductas morales (consenso de las normas de conducta aceptadas).
6. Evaluación de los modos de actuación (observación participante, encuestas).


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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3. Fabelo Corzo JR. Práctica, conocimiento y valor. La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 1987.

4. Fabelo Corzo JR. Los valores universales en el contexto de los problemas globales de la humanidad. Revista Cubana Ciencias Sociales. 1994;28:18-31.

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Recibido: 20 de julio de 2013.
Aprobado 17 de noviembre de 2013.

 

 

María del Carmen Amaro Cano. Facultad Ciencias Médicas "General Calixto García". Calle G y 27, El Vedado. La Habana, Cuba. Correo electrónico: amaro@infomed.sld.cu